¿Por qué el juego
también educa?
también educa?
El aprendizaje no ocurre únicamente dentro del salón de clases. Cuando una niña o niño juega, desarrolla su imaginación, fortalece su autoestima, aprende a convivir, trabaja en equipo y descubre nuevas formas de resolver conflictos.
Por eso, un espacio para jugar también es un espacio para aprender.
