JENNIFER ENCONTRÓ UN ESPACIO SEGURO. HOY ES LÍDER EN SU COMUNIDAD
A sus 16 años, Jennifer es líder juvenil en su comunidad. Participa, propone ideas y acompaña actividades con otras niñas y niños. Pero hace dos años su realidad era diferente.
“Mi rutina era la escuela y la casa”, recuerda.
En su comunidad, la inseguridad, la violencia y las drogas hacían difícil algo esencial para cualquier niña, niño o adolescente: tener espacios seguros para jugar, convivir y crear recuerdos felices. Hoy, Jennifer está ayudando a cambiar esa historia.
UN ESPACIO PARA JUGAR, APRENDER Y SENTIRSE SEGUROS
Jennifer llegó a World Vision México gracias a su abuela, quien participaba como voluntaria en la comunidad. Ella la invitó a acercarse a las actividades y Jennifer encontró algo que hacía tiempo sabía que necesitaban. Un lugar para reunirse.
“Desde el primer momento me enamoré del proyecto y del trabajo en mi comunidad”, cuenta.
Ahora, junto con otras niñas y niños, participa en un espacio donde pueden jugar, aprender, desarrollarse y divertirse en un entorno de convivencia. Para ella, su importancia va mucho más allá de tener un lugar donde pasar el tiempo:
“Estos espacios no solo nos permiten convivir, también nos ayudan a conocernos mejor y a apoyarnos entre nosotros. Aquí hemos aprendido que no estamos solos”.
CUANDO DESCUBRES QUE TU VOZ TAMBIÉN CUENTA
Jennifer comenzó participando en talleres de piñatas, manualidades, convivios y otras actividades comunitarias. Mientras se divertía, también aprendía sobre valores, cuidado del medio ambiente y trabajo en equipo.
Pero hubo otro cambio que sería fundamental para ella: comenzó a confiar en su propia voz. Aprendió a relacionarse con niñas y niños de diferentes edades y adquirió mayor seguridad para compartir sus opiniones frente a las personas adultas.
“Que los adultos tomen en cuenta lo que pensamos es algo muy gratificante y nos da confianza en nosotros mismos”.
Esa confianza la ha llevado a asumir un papel más activo hasta convertirse en líder juvenil de su comunidad. Su experiencia muestra por qué la participación de niñas, niños y adolescentes es tan importante: cuando encuentran espacios seguros donde pueden expresarse, aprender y ser escuchados, también pueden convertirse en protagonistas de los cambios que quieren ver a su alrededor.
UNA HISTORIA QUE APENAS COMIENZA
Jennifer piensa en el futuro y se imagina a ella y a quienes hoy comparten estos espacios convertidos en adultos, contando sus experiencias a las siguientes generaciones. Historias de juegos, amistad, aprendizajes y momentos que marcaron su infancia y adolescencia.
“Estoy segura de que serán historias grandiosas”, dice.
Hoy sabe que esos recuerdos están acompañados de algo que antes no tenía: un espacio para crecer, participar y creer en sus propias capacidades. Y tiene un mensaje para las personas que hacen posible que este trabajo continúe:
“Les pido a ustedes, madrinas y padrinos, que no se rindan; nosotros no lo hacemos y sabemos que siempre hay una forma de solucionar todo juntos”.
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AYUDA A QUE MÁS HISTORIAS PUEDAN TRANSFORMARSE
Más niñas, niños y adolescentes pueden encontrar oportunidades para aprender, participar, sentirse protegidos y descubrir todo lo que son capaces de hacer.
Al apadrinar, puedes contribuir a impulsar el trabajo que realizamos junto con la niñez, sus familias y comunidades para construir un futuro con más oportunidades.


